domingo, 28 de febrero de 2016

Real Monasterio de Santa Clara

En el sector norte del centro histórico de Sevilla, entre el río Guadalquivir y la antigua laguna de la Alameda de Hércules, se encuentra el antiguo convento de clausura de las hermanas Clarisas. El convento de Santa Clara -Real Monasterio de Santa Clara- fue construido muy cerca del primero que vio la luz en la ciudad, el Monasterio de San Clemente, en una zona por aquel entonces poco poblada. Está asentado en los terrenos de un palacio almohade perteneciente al infante Don Fadrique y sus cimientos sirvieron de base a las dependencias actuales.

Cuando muere el infante, el palacio se traspasa a la compañía de las Clarisas, orden fundada en Italia por San Francisco y Santa Clara de Asís, gracias a la intercesión del rey Sancho IV y de María de Molina, su viuda. El convento se llena de vida monástica y en él sus hermanas se dedican a la vida contemplativa, a la oración. La desamortización introdujo cambios en la vida de las hermanas que adoptaron forma de vida laica. Como consecuencia, las celdas individuales, las cocinas, lavaderos, dormitorios, alacenas, etc... aparecen en el recinto como arquitectura doméstica.

En 1998, tras el deterioro de las dependencias y tras ocho siglos de vida monástica continuada, las últimas hermanas Clarisas abandonan el Monasterio. Un acuerdo suscito en el año 2001 entre el arzobispado y el Ayuntamiento de Sevilla hizo posible su renacimiento, no ya como convento, sino como espacio único y singular generador y contenedor de cultura y patrimonio. Esta gran intervención fue llevada a cabo en octubre de 2005 con un objetivo: la puesta en valor y la utilización de dichas dependencias para fines culturales y museísticos. A lo largo de estos años se han realizado los trabajos de restauración, acondicionando las dependencias necesarias para el acceso y para su disfrute y deleite.

Actualmente, el Espacio Santa Clara alberga las sedes oficiales de la Bienal de Flamenco y del Festival de Música Antigua de Sevilla, FeMÀS.

-CLAUSTRO: La parte restaurada del convento es poco más de un tercio de su superficie. Entre ellas, destaca el gran claustro renacentista de planta cuadrada de 29x29 metros, arquerías peraltadas y columnas de mármol en planta baja en sus cuatro lados. Vigas de madera decoradas con policromía de temas platerescos recorren los techos de las galerías y azulejos del siglo XVI, de cuenca o arista, adornan los zócalos hasta una altura de 1,73 metros.

-REFECTORIO: Situado en el alzado sur, junto a diversas dependencias del antiguo noviciado, aparece esta impresionante Sala precedida por el anterefectorio. Es una nave de planta alargada de 5,60 metros de ancho por 25,40 metros de largo. Está decorado con zócalos de azulejería con bancada de asientos del mismo material. Una gran mesa sobre balaustres de mármol recorren la estancia en la que se encuentra un pequeño púpilto de madera policromada y bóveda de yesería.

-TORRE DE DON FADRIQUE: Alzada a la manera de las torres medievales en ciudades italianas, el infante D. Fadrique la utilizó como lugar de ocio entre los jardines. En 1920 el Ayuntamiento de Sevilla adquiere esta "torre encantada", un ejemplo del gótico civil más temprano en la ciudad. También adquiere los jardines que la rodean con el propósito de instalar un museo arqueológico. Juan Talavera diseñó un estanque en la base de la torre con el fin de conseguir el realce de la misma.









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